La exposición solar puede ser beneficiosa porque ayuda a la absorción de la vitamina D en el cuerpo y a su vez esta vitamina es indispensable para salud ósea, sin embargo, una exposición prolongada a los rayos UV puede ser dañina por los riesgos de desarrollar cáncer de piel. A nivel mundial, 267 mil 372 personas tenían cáncer por la exposición a los rayos UV y en México anualmente son alrededor de 100 mil personas. Y es que las quemaduras por exposición al sol van más allá del enrojecimiento, ardor e incomodidad, ya que, aunque estos síntomas desaparezcan, quedan daños permanentes en la piel. Además, aceleran el envejecimiento del órgano más grande del cuerpo y pueden desarrollar carcinoma de células escamosas y melanoma, esta última considerada como la forma más letal de cáncer de piel. Según la Fundación de Cáncer en la Piel de Estados Unidos, las dos causas principales de cáncer de piel son los rayos nocivos del sol por los rayos Ultra Violeta (UV) o también por uso de camas bronceadoras. En 2000, a nivel mundial se diagnosticaron 200 mil casos de melanoma maligno y se produjeron 65 mil defunciones relacionadas con este tipo de cáncer. Además, 18 millones de personas en el mundo han quedado ciegas a causa de las cataratas; y en números redondos, el cinco por ciento de la carga de morbilidad relacionada con las cataratas se puede atribuir directamente a la exposición a las radiaciones ultravioleta. Para el 2023, la Organización Mundial de la Salud en el mundo detectó 267 mil 372 personas mayores de 30 años que tenían cáncer por la exposición a rayos UV, ocupando América del Norte el 36.9 por ciento de los casos, es decir el primer lugar, seguido de Europa Occidental con 18.9 por ciento y de Sudamérica con nueve mil 478 casos ocupando el 3.6 por ciento.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.