Entre el resonar de tambores prehispánicos, ceremonias tradicionales y el impulso de una pesada pelota de caucho con la cadera, visitantes y familias presenciaron este fin de semana una exhibición del juego de pelota ancestral en el Centro Interpretativo Guachimontones Phil Weigand, en el municipio de Teuchitlán. La actividad busca acercar al público actual a una de las prácticas deportivas y rituales más antiguas de Mesoamérica, una disciplina ampliamente documentada en el occidente de México desde tiempos prehispánicos y estrechamente vinculada con la historia de la tradición Teuchitlán.

La jornada de exhibición inició con una ceremonia espiritual de apertura y continuó con un encuentro entre dos escuadras de cinco jugadores, quienes disputaron el partido siguiendo las reglas tradicionales de la disciplina, la cual consiste en impulsar la pelota exclusivamente con la cadera para llevarla al territorio contrario. José Rubén Gallardo Carriles, representante de Juegos de Pelota Ancestral Nahual y Calpulli Tepacauhtli, explicó que esta práctica recibe distintos nombres según la geografía del país, como Ulama en el norte o Pok ta pok en la zona maya, mientras que en Jalisco es conocida históricamente como juego de pelota de cadera o Batey. Una cancha viva en el occidente A diferencia de la imagen más difundida de las canchas que poseen aros de piedra en los muros, la modalidad originaria de Guachimontones se desarrolla en un espacio rectangular a ras de suelo dividido en dos mitades, donde los equipos buscan hacer avanzar el esférico hasta rebasar la línea de anotación rival. Gallardo Carriles destacó que incluso la elaboración de la pelota conserva técnicas milenarias heredadas por generaciones. El proceso técnico incluye la extracción de látex natural directamente del árbol de caucho y su posterior mezcla con compuestos vegetales para obtener una masa elástica que se moldea en caliente durante varias horas, llegando a consolidar piezas de gran peso.

En la región de Teuchitlán se han identificado más de 60 canchas relacionadas con este juego ritual, mientras que la zona arqueológica de Guachimontones conserva de manera abierta dos grandes espacios restaurados que estuvieron asociados a esta práctica. Pese a las prohibiciones que se impusieron durante la época virreinal a diversas expresiones indígenas, el juego logró preservarse en comunidades específicas de México. Hoy en día, equipos jaliscienses participan en ligas nacionales en categorías infantiles, juveniles y femeniles, consolidando al Batey como una disciplina deportiva viva. Para los interesados en asistir, las autoridades del recinto informaron que las exhibiciones culturales continuarán vigentes los días 21 y 28 de junio, así como el 5 de julio, en punto de las 11:00 horas, al interior del Centro Interpretativo Guachimontones.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.