Yayoi Kusama, la artista japonesa que convirtió los lunares, las calabazas y la repetición infinita en un lenguaje reconocido en todo el mundo, murió a los 97 años en un hospital de Tokio. El fallecimiento ocurrió el 14 de agosto, aunque fue dado a conocer hasta este jueves por Yayoi Kusama Inc. y Yayoi Kusama Studio, que no informaron la causa de muerte. “Hasta el final nunca soltó el pincel”, señaló su estudio al comunicar que la artista continuó trabajando durante sus últimos días y explorando dos de los temas que atravesaron su obra: el amor eterno y el alma.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.