Delegaciones de alto nivel de los gobiernos de Estados Unidos y China reanudaron encuentros bilaterales de trabajo en la capital estadounidense, abordando la regulación de la inteligencia artificial, el comercio de semiconductores y los aranceles transfronterizos. Las conversaciones ocurren en un momento decisivo para ambas economías, buscando establecer acuerdos mínimos para evitar la interrupción de las cadenas de suministro mundiales de microchips y minerales estratégicos. Representantes del Departamento de Comercio estadounidense reiteraron que las restricciones a la tecnología de punta responderán estrictamente a motivos de seguridad nacional. Por su parte, la delegación del Ministerio de Comercio de China instó a levantar las barreras unilaterales, argumentando que el libre flujo tecnológico beneficia el crecimiento económico global y la estabilidad de los mercados financieros. Aunque no se prevé la firma inmediata de un tratado amplio, ambas potencias acordaron mantener abiertos los canales de comunicación técnica para reducir el riesgo de disputas comerciales escaladas.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.