El regreso a clases no sólo implica recuperar horarios, tareas y rutinas: para millones de estudiantes también significa volver a pasar varias horas frente a libros, cuadernos y pizarrones, actividades que pueden complicarse cuando existe un problema visual que todavía no ha sido detectado. Los primeros resultados de la estrategia federal Vive saludable, vive feliz muestran la dimensión del problema. Entre marzo y julio de 2025 fueron valorados 3 millones 940 mil niñas y niños de primaria en 27 mil 409 escuelas, y cuatro de cada 10 presentaron algún problema de agudeza visual. La cifra equivale, de manera aproximada, a 1.58 millones de estudiantes dentro de esa muestra que requirieron una revisión posterior. Sin embargo, la Secretaría de Educación Pública aclaró que una prueba de agudeza visual no determina por sí misma que un menor necesite lentes; los casos detectados deben pasar por una valoración clínica para establecer el diagnóstico y la graduación correspondiente.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.