El uso de Ozempic, medicamento cuyo principio activo es la semaglutida, ha ganado popularidad como una alternativa para perder peso; sin embargo, especialistas advierten que su utilización sin supervisión médica puede ocasionar efectos adversos importantes y poner en riesgo la salud. Aunque Ozempic fue autorizado para el tratamiento de adultos con diabetes mellitus tipo 2, su uso se ha extendido entre personas que buscan adelgazar, incluso sin padecer esta enfermedad. La autoridad sanitaria ha señalado que el medicamento debe utilizarse únicamente bajo valoración médica y conforme a las indicaciones autorizadas. Entre los efectos secundarios más frecuentes asociados con la semaglutida se encuentran náuseas, vómito, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal y disminución importante del apetito. En algunos pacientes también pueden presentarse deshidratación, inflamación del páncreas y problemas en la vesícula biliar, por lo que el tratamiento requiere seguimiento médico constante. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha insistido en que la obesidad debe abordarse mediante un tratamiento integral que incluya cambios en la alimentación, actividad física y atención médica especializada, ya que modificar el estilo de vida sigue siendo la base para reducir el riesgo de enfermedades como diabetes, hipertensión, padecimientos cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. De acuerdo con el IMSS, más del 70 por ciento de la población adulta en México vive con sobrepeso u obesidad, situación que ha convertido a esta condición en uno de los principales retos de salud pública del país. Los especialistas también advierten que el uso de Ozempic sin una indicación médica puede provocar que, al suspender el tratamiento, una parte importante del peso perdido se recupere si no se modifican los hábitos alimenticios y de actividad física. Otro de los riesgos es la compra del medicamento por internet o en redes sociales. En meses recientes, autoridades sanitarias emitieron alertas por la circulación de Ozempic falsificado en México, cuyos productos pueden contener sustancias distintas a las declaradas o no generar el efecto esperado, lo que representa un riesgo para quienes los utilizan. Especialistas coinciden en que los medicamentos a base de semaglutida pueden formar parte del tratamiento de determinados pacientes con obesidad o diabetes, pero únicamente cuando existe una valoración médica, seguimiento clínico y un plan integral que incluya nutrición, ejercicio y control de enfermedades asociadas. Por ello, recomiendan evitar la automedicación y acudir con profesionales de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento para bajar de peso.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.