La economía mexicana mostró señales de mejoría durante mayo, impulsadas por una desaceleración de la inflación y un mejor desempeño de algunos sectores productivos. La inflación anual se ubicó en 3.94 por ciento, por debajo del umbral de 4 por ciento por primera vez en varios meses, favorecida por la reducción en precios de productos agropecuarios, energéticos y subsidios estacionales a la electricidad. Además, alimentos como chile, limón, cebolla, huevo y tomate verde registraron bajas que dieron un respiro al gasto de los hogares. Pese a este avance, especialistas advierten que el alivio aún es limitado para las familias. Aunque la inflación general se moderó, la canasta básica continúa registrando incrementos superiores al promedio nacional y productos como el jitomate y la papa mantienen aumentos anuales significativos. A ello se suman presiones en servicios como transporte, vivienda y alimentos preparados, lo que mantiene afectaciones al poder adquisitivo de los sectores más vulnerables. En el ámbito productivo, la actividad industrial reportó en abril su mejor desempeño en más de dos años, impulsada principalmente por la construcción y proyectos de infraestructura. Sin embargo, las manufacturas continúan mostrando debilidad, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional y los desafíos para la relación comercial de Norteamérica. Aunque el entorno global ofrece una tregua por la reducción de tensiones geopolíticas y menores precios energéticos, analistas coinciden en que aún es prematuro hablar de una recuperación económica sólida y duradera.
El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.