El uso excesivo de videojuegos en adolescentes se ha convertido en un factor que afecta directamente su desempeño académico, al reducir el tiempo destinado al estudio y alterar hábitos escolares. Entre las principales señales de alerta destacan bajas calificaciones, falta de concentración en clase y desinterés por actividades educativas, lo que puede repercutir en su desarrollo formativo. Especialistas señalan que el tiempo prolongado frente a pantallas no solo limita el aprendizaje, sino que también incide en la conducta dentro del entorno escolar, con casos de irritabilidad, dificultad para seguir instrucciones y menor interacción con compañeros. Además, los trastornos del sueño asociados al uso nocturno de dispositivos impactan la atención y el rendimiento durante la jornada escolar. Ante esta situación, se recomienda a madres y padres de familia establecer límites en el uso de videojuegos —como máximo una hora diaria—, así como promover rutinas de estudio, horarios definidos y espacios libres de pantallas. También se sugiere incentivar actividades extracurriculares y reforzar la comunicación en casa, con el objetivo de equilibrar el uso de la tecnología y favorecer el aprovechamiento académico de los adolescentes.

El texto original de este artículo de la Agencia Quadratín.